«Se necesita valor y audacia para en medio de las dificultades anunciar el mensaje del Señor»
Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:
La palabra del Señor siempre es eficaz, siempre ilumina nuestra vida [00:00]. Los saludo a todos ustedes que vienen para participar en la Santa Misa, para escuchar la palabra y también para recibir la Eucaristía [00:15]. Y también saludo a todas las personas que están siguiendo esta transmisión; a todos les deseo paz y bien [00:23].
Recordarán —algunos de ustedes recordarán— que el domingo pasado Jesús estaba admirado por la multitud, pero también consternado porque decía: "La cosecha es mucha y los obreros son pocos" [00:43]. Hay tanta gente que necesita escuchar la palabra de Dios, de conocer el proyecto de salvación [01:00]. Y también en ese Evangelio del domingo pasado, pues, a sus apóstoles los nombró; se nombró el nombre de cada uno de ellos, que empezaban con una tarea, con una misión [01:14].
Y hoy, este domingo, Jesús ya los envía [01:37]. Menciono yo lo anterior porque es parte de... hay un seguimiento: primero Jesús ve la realidad, ha educado a sus apóstoles —los sigue educando— y después los manda a la misión [01:49]. Y sobre todo, les dice que van a encontrar dificultades cuando lleven la palabra de Dios [02:01].
Así como en la primera lectura escuchamos que Jeremías también tenía problemas porque el pueblo —muchos de ellos— no querían escuchar la voz de Dios a través del profeta, y no era fácil la tarea; pues también la tarea para los apóstoles fue complicada, ¿verdad? Porque muchos cerraban sus oídos al mensaje del Señor [02:11]. Y después también vemos en la segunda lectura cómo Pablo también... se imaginan cuando él fue a evangelizar a los paganos, o también en el mundo griego, en el mundo donde estaba muy avanzada la filosofía, pues no era nada fácil [02:48].
A mí, que tengo la experiencia de en este tiempo —sobre todo del año— de salir a las parroquias a confirmar... cada sábado salgo a varias parroquias y siempre que confirmo a los adolescentes, a los jóvenes, les digo que tienen que ser valientes, audaces, porque tienen una tarea: llevar el Evangelio a los demás [03:17]. Van a encontrar también dificultades porque vivimos en un mundo que a veces no se quiere... no se quiere escuchar la voz de Dios [03:34]. A veces, en algunos lugares, ni que se mencione el nombre de Dios; y eso es complicado [03:52]. Y por eso se necesita valor, audacia, para en medio de las dificultades anunciar el mensaje del Señor [04:01].
En otros tiempos fue... me imagino que era más difícil cuando empezó todo este... esta misión, esta evangelización; les digo, al inicio, en los primeros siglos [04:15]. Pero actualmente sigue habiendo también dificultades, pero también por eso le pedimos en las confirmaciones —les digo a los jóvenes—: "Reciben el Espíritu Santo para que les dé los dones y puedan predicar la palabra del Señor" [04:26].
También el Señor a nosotros nos anima, nos da la fortaleza para que en medio... a veces en la propia familia puede haber dificultades para el anuncio de Cristo [04:47]. Puede haber ambientes donde no se quiere escuchar el mensaje de nuestra Iglesia, que es mensaje de vida, de luz; y debemos estar convencidos de que el Evangelio es un tesoro [04:54]. Un tesoro que nosotros estamos llamados a proclamarlo a los demás, así como Jesús envía a sus apóstoles, envía a sus discípulos: "Vayan por todo el mundo y anuncien el Evangelio" [05:07].
También la palabra de Dios es actual y nosotros somos invitados a llevar este mensaje [05:28]. Hay una frase muy bonita que dice: "No tengan miedo, abran las puertas a Cristo, porque Cristo no quita nada; al contrario, da el ciento por uno" [05:40].
Cuando abrimos nuestro corazón y llega Cristo, y después lo llevamos a los demás en medio de las dificultades, en medio de los problemas, vamos a encontrar recompensas muy hermosas al llevar a Jesucristo [06:04].