HOMILÍA EN EL XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

August 09, 2026


HOMILÍA EN EL XIX DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

 

«Estar con Jesús nos debe dar fortaleza para ser valientes testigos de su amor»

Muy queridos hermanos y hermanas en Cristo Jesús:

Les saludo a todos con afecto de padre y pastor, ustedes que están aquí en nuestra catedral, la Iglesia Madre de nuestra Arquidiócesis de Tlalnepantla [00:00]. Y también quiero saludar a los que siguen esta Eucaristía en distintos lugares: a todos les deseo que la paz del Señor esté en su corazón [00:11].

Hoy en el evangelio escuchamos cómo Jesús, después de aquel espectacular milagro que realizó y que escuchamos hace ocho días —la multiplicación de los panes y los peces—, tuvo una jornada muy intensa [00:34]. Se va con sus discípulos, pero primero les dice: «Ustedes váyanse, yo después los alcanzo», y los envía en la barca [00:48]. Jesús quería estar también solo; siempre ese detalle lo encontramos muy a menudo en la Sagrada Escritura, en los evangelios: que Jesús se va a hacer oración, se va a tener esa intimidad con el Padre [01:02]. ¡Y cuántas veces escuchamos que pasó la noche haciendo oración! [01:25]. Seguramente pues ir también comprendiendo, asimilando el proyecto de su Padre, qué era lo que el Padre quería, porque después Jesús compartía y comunicaba pues este proyecto que lo hacía vida [01:42].

Y nos narra el evangelio que después, en la madrugada, Jesús se fue caminando en el mar, en el mar de Galilea [02:07]. Yo creo que sabemos cómo realizó milagros el Señor, muchos milagros; lo encontramos en los cuatro evangelios, y también podía hacer eso, ¿verdad?, el Hijo de Dios [02:20]. Y les habló a sus apóstoles. Era un silencio muy grande en el mar y ellos en la barca, y les habla y se espantan, se asustan, porque ven que alguien va caminando sobre el mar [02:33]. Y entonces les dice Jesús: «Soy yo» [03:00].

Y siempre sabemos que Pedro reacciona de una manera muy rápida, ¿verdad?, y dice: «Si tú eres, pues que yo me vaya caminando en el mar» [03:12]. Y entonces le dice Jesús: «Ven» [03:22]. Y Pedro empieza a caminar en el mar, pero de momento duda, y al dudar se empieza a hundir [03:36]. Jesús lo toma del brazo, lo toma de la mano y le dice: «Hombre de poca fe» [03:49].

Y la pregunta también este domingo para cada uno de nosotros es: ¿cuánta confianza le tenemos a Dios? [03:59]. Hay veces que dudamos también, y sabemos que si Dios está con nosotros, pues vamos a salir adelante; tener esa seguridad [04:14]. Fue una lección muy fuerte para Pedro, que también lo iba educando el que después sería la roca sobre la cual Jesús construye su Iglesia; y para todos los apóstoles también [04:23]. Jesús en ocasiones mandaba calmar el viento, resucitó muertos, hizo esos milagros que siempre eran para que la gente creciera en su fe; no era para impresionar a nadie, sino era para que la gente aumentara su fe [04:41].

Y vemos nosotros otro signo importante en este evangelio: la barca [05:06]. La barca tradicionalmente ha sido el signo de la Iglesia; la Iglesia se entiende como la barca, y en esa barca va Jesús [05:17]. Qué importante es que nosotros sepamos que estar con Jesús nos debe dar fortaleza, aunque este mismo Jesús después nos envía para que llevemos su mensaje de salvación a los demás [05:29]. Y a veces nos puede dar también miedo, nos puede dar temor hablar de Dios, evangelizar, ser misioneros, ser misioneras; pero tengamos hoy la completa seguridad de que si Dios está con nosotros y nos dice «Ven», estará con nosotros y nos acompañará [05:39].

Que el Espíritu Santo nos guíe, nos ayude para ser valientes testigos del amor de Dios [06:06].

Así sea [06:06].

 

+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla