«El protagonista en la evangelización es el Espíritu Santo, pero los discípulos tenemos que poner lo mejor de nosotros»
Muy queridos hermanos, hermanas, en Jesucristo Nuestro Señor:
Les saludo a todos ustedes que están aquí presencialmente en nuestra Catedral y también a los que siguen esta transmisión desde sus hogares, ya sea en el territorio de nuestra Arquidiócesis o en algún lugar de la República Mexicana o del extranjero; a todos les deseo la paz del Señor.
Seguramente Jesús veía las necesidades que había del anuncio del proyecto del Reino de Dios y por eso dedicó tiempo para formar a sus apóstoles. Muchas veces vemos a Jesús enseñando los secretos del Reino de Dios a las multitudes, pero a los apóstoles muchas cosas se las explicaba en casa, los iba formando poco a poco, a aquellos pescadores que un día les dijo: «Yo los haré pescadores de hombres». Hoy la invitación aumenta a 72 discípulos, a quienes fue instruyendo, formando, y después los envía, les pide que vayan de dos en dos a predicar lo que Él les había dicho, lo que habían visto y lo que habían escuchado. Pero les dice también los peligros que van encontrar, «Van a ir como corderos en medio de lobos», muchos no querrán escuchar este mensaje.
Nosotros podemos hacer un paralelismo con nuestros días, porque recuerden que el Evangelio, la Palabra de Dios, siempre es actual. Ahora en este mundo se va perdiendo la vivencia de Dios, no solo en los países de primer mundo sino también en las grande ciudades, donde hay secularismo, ateísmo, quizá no teórico pero sí práctico, donde también es un reto anunciar el Evangelio. Les dice Jesús: «Vayan, pero no lleven cosas», porque seguramente que quiere que entiendan que el protagonista en la evangelización es el Espíritu Santo, pero que el discípulo tiene que poner lo mejor, tiene que ir con entusiasmo, tenemos que ir con pasión, con ganas de convencer a las personas, y además es necesario organizarnos.
Actualmente en nuestra Arquidiócesis de Tlalnepantla estamos elaborando un Plan Diocesano de Pastoral, que terminaremos en el 2023, y un plan de pastoral es una herramienta para estar mejor organizados y poder llevar el Evangelio a los demás de una manera más vinculada, más articulada, más ordenada, pero siempre el Espíritu Santo es el protagonista, a nosotros nos toca ser sembradores, nos toca ser instrumentos del Señor, y buenos instrumentos.
¿Que pasó con los 72 discípulos? La tarea que Jesús les dejó no fue fácil, porque en algunos encontraron oídos sordos, pero también llegaron muy contentos, así como cuando nosotros vamos a evangelizar, dijeron: «Hasta los demonios es nos someten», y Jesús les dijo: «No es que ustedes sean muy chichos, sino que realmente Dios es el que está obrando en ustedes», y por eso qué importante es ser instrumentos del Señor.
Este miércoles pasado tuve la oportunidad de estar en Roma en la Misa con el Papa Francisco en la solemnidad de San Pedro y San Pablo, estos dos grandes ejemplos de la evangelización, y él en la homilía ponía de ejemplo a Pedro, el primer Papa, a quien dijo: «Yo te daré las llaves del Reino de los Cielos», es al que deja para que sea el servidor de los demás, y a Pablo, el gran evangelizador que sale y pasa a las fronteras para llevar el mensaje de salvación. Entonces, a partir de estos dos grandes evangelizadores, nos dice cómo nosotros también tenemos que ser esos misioneros, esas misioneras, de salir y encontrarnos –decía el Papa– con todos y con todas, para hablarles del Señor, con los ciegos, con los cojos, con los pecadores, con los justos, con todas las personas; nadie debe quedar excluido –decía el Santo Padre– del mensaje del Evangelio.
Se nos está invitando, queridos hermanos y hermanas, a tener una Iglesia en salida, y que no sea un slogan, que no sea nada más como un pensamiento, sino que sean actitudes de todos los días. Ser una Iglesia misionera abarca todos los ambientes, empezando por la familia, el trabajo, en donde quiera nos encontremos debemos llevar el mensaje del Señor. El Papa decía paradójicamente que no debe ser una Iglesia de salida en el sentido de despedir a los demás, sino que debe ser una Iglesia de acogida, de recibir a los demás, porque a veces los despedimos con nuestras actitudes, con nuestra manera de comportarnos, y necesitamos ser esa Iglesia más cálida, cercana, y el Papa está pugnando por una Iglesia más humilde, una Iglesia más sencilla, donde nadie se sienta excluido de la misericordia del Señor.
Así como Jesús envía a esos 72 discípulos, así hoy nos manda también a nosotros, a todos y todas, para llevar al Señor, sabiendo que en nuestro camino siempre estará la Virgen María, la Virgen de Guadalupe, la Virgen de los Remedios, animándonos como animó a los discípulos; que siempre estará el Espíritu Santo, quien nos conduce para que llegue al corazón de nuestros hermanos y hermanas el mensaje del Señor.
Que hoy también nosotros nos sintamos enviados, que nos sintamos discípulos y discípulas, y misioneros y misioneras, dos palabritas que pueden estar de moda, pero que deben ser una realidad. Así sea.
+José Antonio Fernández Hurtado
Arzobispo de Tlalnepantla